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Tema recurrente en la mitología hindú es la creación del mundo a través del auto-sacrificio de Dios– ‘sacrificio’ en el sentido original de ‘hacer sagrado’– y así Dios se transforma en el mundo que, al final, nuevamente se transforma en Dios. Esta actividad creadora de lo Divino se llama lila, el juego de Dios, y el mundo se considera una etapa de la obra teatral divina. El mito de lila, como la mayoría de la mitología hindú, tiene un fuerte sabor mágico. Brahman es el gran mago que se transforma en el mundo y realiza este acto con su “poder creador mágico”, que es el significado original de maya en el Rig Veda. La palabra maya, uno de los términos másimportantes en la filosofía hindú, ha cambiado de significado a través de los siglos. Desde ‘poder’ o ‘fuerza’ del divino actor o mago, se transformó en el estado psicológico de cualquier persona bajo el hechizo de la obra teatral mágica. Mientras confundamos la infinidad de formas de la divina lila con la realidad, sin percibir la unidad de brahman dentro de todas estas formas, estamos bajo el hechizo de maya.

Por lo tanto, maya, no significa que el mundo es una ilusión, como equivocadamente se dice. La ilusión meramente se encuentra en nuestro punto de vista, si pensamos que las formas y estructuras, cosas y eventos, que nos rodean son realidades de la naturaleza, en vez de darnos cuenta de que ellos son conceptos creados por nuestras mentes empeñadas en medir y categorizar. Maya es la ilusión de tomar estos conceptos por realidades, de confundir el mapa con el territorio.

En la visión hindú de la naturaleza, por lo tanto, todas las formas son relativas, fluidas, el siempre cambiante maya, conjurado por el gran mago de la divina obra teatral. El mundo de maya cambia continuamente pues el divino lila es una obra rítmica y dinámica. La fuerza dinámica de la obra es karma, otro concepto importante del pensamiento hindú. Karma significa ‘acción’. Es un principio activo de la obra, la acción total del universo, donde todo está dinámicamente conectado con todo el resto. ‘Karma es la fuerza de la creación, de la cual todas las formas obtienen su vida’.
El significado de karma, como el de maya, ha sido bajada desde su nivel cósmico original al nivel humano, donde ha adquirido un sentido psicológico. Mientras nuestra visión del mundo sea fragmentada, mientras estemos bajo el conjuro de maya y pensamos que estamos separados de nuestro ambiente y que podemos actuar independientemente, estamos atados por karma. Liberarse de las ataduras de karma significa darse cuenta de la unidad y armonía de toda la naturaleza, incluyendo al humano, y actuar de acuerdo a esto.

“Toda acción sucede en el tiempo por la interrelación de las fuerzas de la naturaleza, pero el hombre perdido en su engaño egoísta piensa que él mismo es el actor.
Pero el hombre que conoce la relación entre las fuerzas de la naturaleza y acciones, ve como algunas fuerzas de la naturaleza trabajan sobre otras fuerzas de la naturaleza, y por ello deja de ser su esclavo.”

“Tao de la Física” Fritjof Capra

Según Gadamer el verdadero sujeto del juego es el juego mismo y no la subjetividad del que desempeña el acto de jugar, es decir, el que juega. Es a través de los jugadores como el juego accede a manifestarse, y así, una vez que el jugador decide jugar, el juego se “apropia” de los jugadores, en tanto un ser “jugado”, determinándose mediante reglas inherentes al juego en cuestión que en y para cada caso prefiguran un movimientolúdico.
De esta manera, entrar en el juego implica dejar de lado las referencias cotidianas y dejarse llevar por las reglas propias del juego, y en ese sentido es que decimos que el juego se “apropia” de los jugadores. Y esto implica una cierta cuota de riesgo en tanto que se ponen en juego las identidades mismas de los jugadores.
Como manifestara Einstein en 1938: “Los conceptos físicos son creaciones libres de la mente humana, y no están, aunque pueda parecerlo, determinados en forma única por el mundo exterior. En nuestro esfuerzo por comprender la realidad somos algo así como un hombre que tratara de entender como funciona un reloj encerrado en su caja, ve la esfera, las agujas que se mueven, y hasta puede ser que escuche su tic-tac, pero no tiene los medios para abrir la caja. Si se trata de un hombre de ingenio, puede formarse una idea del mecanismo responsable de todas las cosas que está viendo, pero nunca podrá estar seguro de que el modelo, la imagen que se formó en su mente, sea la única capaz de explicar las cosas que está observando.

Nunca podrá estar en condiciones de comparar el mecanismo real con la imagen que el se ha formado y ni siquiera imaginar las consecuencias de tal comparación”

Los paradigmas son modelos explicativos-descriptivos de la realidad, pero en tanto que modelos no pueden trascender los límites que se autoimpone y en tanto que constructo linguístico-mental tridimensional no pueden acceder a dar plena cuenta del continuum tetradimensional de espacio-tiempo y la “materia-energía” que es el Universo según la teoría de la relatividad, ni tampoco del “vacío” y las partículas/onda de la mecánica cuántica.

 A estos niveles sólo se puede acceder a través de la supraconciencia (no la superconciencia), o “conciencia intuitiva” mediante la experiencia personal. Como dice don Juan: “…la verdad es que el espíritu se revela a todo el mundo con la misma intensidad y persistencia, pero sólo los brujos y en especial los naguales, le prestan atención”.

“Lilah” es entonces la energía cósmica puesta en movimiento, que fluyendo sin cesar va generando formas, universos, realidades. Es lo que Fritjof Capra llama la “danza cósmica”, y en ese sentido toda la “realidad” en la que nos encontramos inmersos es una manifestación, un “juego” de Brahmán o Energía.

El conocimiento verdadero o jñana se adquiere entonces cuando el sadhaka o discípulo que aspira a la Verdad inmutable, trasciende a través de una experiencia íntima consigo mismo, este “juego” y se reúne con lo que jamás ha dejado de ser pero que por ignorancia o avidya había olvidado: Atmán-Brahmán; el Ser Unico; el Espíritu Universal; …

Dice Hans-Georg Gadamer -haciéndose eco del pensamiento aristotélico-, con respecto a lo trágico que: ” … el verse sacudido por la desolación y el estremecimiento representa un doloroso desdoblamiento … y éste es justamente el efecto de la catástrofe trágica, el que se resuelva este desdoblamiento respecto a lo que es. En este sentido la tragedia opera una liberación universal del alma oprimida. No sólo queda uno libre del hechizo que le mantenía atado a la desolación y el terror de aquel destino, sino que al mismo tiempo queda uno libre de todo lo que le separaba de lo que es”.

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