“La disciplina de un cuartel, la seriedad de un Banco y la caridad de un convento”


Yoke and Arrows. Spain, 1940s.

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La reducción de penas a cambio de trabajo se articulaba mediante el mecanismo de canjear un día de pena menos, por cada dos de trabajo, todo ello siempre a expensas de que el Jefe Militar, su Plana Mayor y el sacerdote penitenciario del Batallón de Trabajadores, Colonia Penitenciaria o Destacamento Penal certificaran y comprobaran que el preso demostraba, en sus obras y en la manifestación de sus nuevas “creencias” políticas y religiosas que se estaba integrando con la Nueva España de Franco y de la Falange. Así, con este aparente objetivo teórico –pero con el real de aprovecharse de una mano de obra gratuita– y como consecuencia de este decreto y de otras medidas “legislativas” y coercitivas de los golpistas, –como por ejemplo la Orden del Ministerio de Justicia de 1 de octubre de 1938 sobre “Redención de penas por el Trabajo” (aplicable a los presos que habían sido condenados por adhesión o auxilio a la rebelión)–, ya en los campos de concentración franquista y a los pocos días de su captura, los presos republicanos fueron clasificados según su grado de afinidad (adictos, dudosos y desafectos) con el Régimen franquista mediante el examen de una Comisión Clasificadora ( al principio de la Guerra, eran Comisiones adscritas a Cuerpos de Ejército, luego lo fueron a provincias y luego a los mismos campos de concentración). Esta Comisión –en función al periodo y frente de la guerra en el que tuviera lugar la captura– solicita (en algunos casos y momentos, era el propio preso quien lo hacía) informes urgentes a la Falange local del entorno de procedencia del preso, Guardia Civil, Policía, sacerdote de la parroquia, vecinos e incluso profesores de instituto o colegio para obtener (o NO) avales y/o determinar el encuadramiento del preso en las categorías siguientes: – Adictos o no hostiles al “Movimiento Nacional”´, o tipo A – Desafectos sin responsabilidad, tipo B – Desafectos con responsabilidad, tipo C – Criminales comunes, tipoD Los presos clasificados como A se consideraban que habían sido movilizados por el Ejército Republicano para oponerse a los sublevados en contra de su voluntad. Si no se encontraban en situación de ser llamados a filas porque su quinta no lo hubiera hecho (bien por tener poca edad, o por tenerla en exceso), estos presos eran puestos en libertad. Si los A ya estaban incluidos en una quinta movilizada, eran puestos en libertad para ser encuadrados inmediatamente en las filas de los golpistas-sublevados-alzados. Los B, que se incorporaron al Ejército Republicano voluntariamente para defender la legalidad pero sin ejercer cargos de responsabilidad, pasaron directamente a campos de concentración donde tras un –por lo general– prolongado periodo de tiempo se integraban en los BT. Y todo ello, sin perjuicio de que fueran remitidos a la Auditoria de Guerra para ser juzgados por delito de “adhesión a la rebelión militar” y condenados a pena de prisión. Los C, es decir, los republicanos defensores de la legalidad que se incorporaron al ejército voluntariamente ejerciendo cargos de responsabilidad o también los civiles que se distinguieron notoriamente por realizar actividades contra los sublevados (simples militantes o y también dirigentes de partidos políticos, sindicatos, funcionarios distinguidos de ayuntamientos, diputaciones, consejos de defensa, periodistas, escritores, mandos, oficiales y suboficiales del Ejército Popular de la República, etc., etc) fueron todos ellos considerados como reos del delito de “rebelión militar” y tras su clasificación como tales por la Comisión, pasaban directamente a una prisión (central, o provincial) bajo la jurisdicción de la Auditoria de Guerra del Ejército de Ocupación, la cual les sometía a un juicio sumario (en ocasiones, indiscriminado, colectivo y grupal) del cual se originaban numerosísimas condenas a muerte o a prolongadísimas penas de prisión (en módulos o paquetes de 12 años y un día, 20 años y un día, 30 años y un día, etc). Diversas fuentes calculan que estas Auditorías de Guerra produjeron al menos 70.000 fusilamientos desde 1936 a 1939 y otros 125.000 desde el final de la guerra hasta casi la década de los 40. Por último, existía la categoría D es decir, los definidos y clasificados como criminales comunes, quienes sin tener responsabilidad política ni estar encuadrados en ninguna de las categorías anteriores, “eran adheridos al Ejército Nacional” (adictos y algunos desafectos sin responsabilidad) o eran incorporados a los Batallones de Trabajadores (la mayoría de los criminales desafectos). En resumen, los prisioneros de guerra republicanos clasificados como C y D (y algunos de la B) con causa judicial incoada, pasaban a depender de las Auditorías de Guerra para ser juzgados en Consejo de Guerra, cumpliendo en cárceles y prisiones las penas impuestas, como penados o reclusos-trabajadores, siendo utilizados posteriormente por el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas (creadas por Ley de 28 de septiembre de 1939) en obras e industria pública y particular y organizados en Colonias Penitenciarias, Destacamentos Penales, Batallones de Trabajadores (BT) o Agrupaciones de Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores Penados (BDSTP). Nacían así los BT. Éstos eran unidades militarizadas y disciplinadas que servían para que los presos republicanos realizaran de forma esclava y forzada trabajos pesados y de alto riesgo durante la guerra en primera línea de frente o en retaguardia tras la misma, de cara a la reconstrucción de zonas dañadas y también para ser “alquilados” por empresas privadas ligadas al incipiente régimen, empresas que obtenían gracias a ello mano de obra muy barata por la que pagaban al Estado –dueño, amo y señor de esos forzados, a todos los efectos esclavos– una cantidad muy inferior al salario real de un trabajador libre. Para la puesta en marcha de este sistema de trabajo forzado, uno de los primeros pasos que dieron los vencedores fue la creación del llamado Fichero Fisiotécnico del Patronato en el que se recogían los datos de todos los reclusos penados. En la ficha que se abría al preso constaba el nombre y apellidos, edad, naturaleza y nombre de los padres, profesión u oficio detallando la especialidad. Estas fichas, firmadas por el capellán, el médico y director de cada prisión debían ser remitidas al fisiotécnico dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes al recibo del testimonio de la sentencia o notificación de la condena y todo ello con el propósito de proporcionar al Estado, a las Corporaciones, a las Empresas, oficiales y particulares, a la Iglesia y a la Falange gran número de trabajadores …. reclusos”. A mediados de 1937 se creó la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros de Guerra, cuya oficina central se estableció en Burgos inmediatamente bajo la autoridad del coronel Luis Martín Pinillos. Y ésta Inspección comenzó por organizar, desde mediados de agosto de 1937 los tres primeros BT y Campos y Depósitos de prisioneros en Talavera de la Reina (Toledo), San Pedro de Cardeña (Burgos) y Sigüenza (Guadalajara), y sin dilación los de Lerma, Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Monasterio de la Santa Espina, Medina de Rioseco, Vitoria, Palencia y Logroño. Se iniciaban así los fundamentos que regirían el “nuevo sistema penitenciario” español, basado en el proceso de Redención de Penas por el trabajo, de invención supuestamente inspirada por el propio Franco e impulsada (como vehículo de propaganda moral y religiosa entre los penados para conseguir su redención ) por su verdadera “alma mater”, el padre José Augusto Pérez del Pulgar. Con ello, bajo el lema “La disciplina de un cuartel, la seriedad de un Banco y la caridad de un convento”, el 15 de diciembre de 1938 y dependiente del Ministerio de Justicia se constituyó el Patronato Central para la Redención de Penas por el Trabajo, que en 1942 ampliaría su denominación bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced. Su presidente era el Jefe del Servicio Nacional de Prisiones y actuaban como vocales un inspector de prisiones; un miembro de la Secretaría Técnica de la jefatura del Servicio Nacional; un representante del Servicio Nacional de Prensa y Propaganda, nombrado a propuesta del Ministerio de Interior; y un sacerdote o religioso (Pérez del Pulgar), nombrado a propuesta del Cardenal Primado; además contaría con Juntas Locales en todas aquellas ciudades y villas donde existiesen presos políticos, Juntas que estaban constituidas por un Presidente en representación de la Alcaldía –forzosamente falangista–, un vocal sacerdote designado por el Patronato y una secretaria y que tenían entre uno de sus objetivos “el mejoramiento espiritual y político de las familias de los presos y de estos mismos” al tiempo que intentaba “arrancar de los presos y de sus familiares el veneno de las ideas de odio y antipatria”. Se hace así evidente que el entramado represivo franquista se extendía desde las celdas hasta el interior de los hogares, dependiendo la suerte del preso y las exiguas vituallas y cartillas de racionamiento de su familia, de la patente y manifiesta demostración de arrepentimiento cristiano frente al frío escrutinio de tanto fanatizado sacerdote franquista suelto. Miles y miles de presos –con penas leves, de hasta 12 años– eran obligados a ingresar en los BT si querían alcanzar la libertad, siempre y cuando se les supusiera arrepentidos y dispuestos a satisfacer un doble rescate para alcanzar su libertad: “un rescate físico de trabajo, en reclusión aflictiva, y un rescate espiritual con actos positivos” (ver el excelente trabajo “El Sistema de Redención de Penas y los Campos de Trabajo franquistas (Ourense 1938-1943)”, de Julio Prada Rodríguez y Domingo Rodríguez Teijeiro (Universidad de Vigo) en http://www.cefid.uab.es/files/comunicII-3.pdf.

El alzamiento fascista y la reacción popular Así se enmarcó la guerra que se inició en España el 18 de julio de 1936 con un alzamiento que tenía apoyo intelectual, económico y militar del fascismo y el nazismo ya en el poder en sus países de origen. Fue expresión de la lucha mundial entre el avance de la clase trabajadora y la reacción más virulenta de las clases propietarias: los regímenes dictatoriales de extrema derecha. La variante ibérica del nazismo alemán y del fascismo italiano la representó en gran medida el falangismo español. Por algo de mérito propio y por algo de azar, Francisco Franco fue el máximo líder de este movimiento derechista. En el momento de producirse el golpe, es el pueblo español el que muestra decisión para la resistencia. El heterogéneo y caviloso Gobierno republicano no se decidía a convocar a las masas altamente movilizadas con que contaba para combatir a la derecha y su sedición. Pero las organizaciones populares, anarquistas, socialistas y comunistas de distintas vertientes, tomaron en sus manos su defensa y la profundización de sus conquistas contra los enemigos que avanzaban. Aun en ostensible inferioridad técnica y de armamentos, el pueblo y sus dirigentes conformaron las milicias para enfrentarse militarmente a los golpistas. Aunque al principio estaba temeroso de ser desbordado por los obreros y sus organizaciones, el Gobierno republicano pronto debió reconocer a estas milicias y les tuvo que brindar armas y su reconocimiento. Era la Guerra Civil, el punto más álgido de la lucha de clases que, como sintetizaron Gramsci y muchos otros teóricos del marxismo, no puede dirimirse sino en el plano político-militar. Las incidencias mundiales en la guerra Ante el escenario del conflicto español, el mundo miraba expectante los resultados. Italia y Alemania apostaban por la expansión de sus aliados falangistas en la lucha contra lo que para ellos era el «peligro rojo». Su apuesta se cristalizó en la intervención de la aviación alemana, que trasladó a España a catorce mil soldados de Franco varados en Marruecos en el momento de la invasión golpista del mes de julio, y que realizó infinidad de bombardeos a su favor; se materializó también en el suministro de treinta mil cuadros militares alemanes para el combate e instrucción de los facciosos, incluida la nefasta Legión Cóndor; en el aporte de ciento veinte mil soldados italianos; en la llegada permanente de armamentos, tanques, municiones y empréstitos. Además de estos aliados, los autodenominados «nacionales» contaron con la ayuda que provenía desde Portugal, donde la dictadura de Salazar brindaba un claro apoyo logístico, o la que emanaba del Vaticano, que en 1937, y faltando dos años aún para que terminase la guerra, ya reconocía ante el mundo como Gobierno legítimo de España al de los militares golpistas. Por su parte, el heterogéneo bando «republicano», que contaba entre sus filas con liberales y burgueses antifascistas y con anarquistas, comunistas y socialistas de distintas corrientes, también recibió ayuda. En menor volumen que los fascistas, los Gobiernos de México y la Unión Soviética brindaron una imprescindible asistencia material, económica y militar, entre la que cabe destacar la presencia de tres mil cuadros militares soviéticos. Pero fue la ayuda de los pueblos del mundo la que demostró en qué medida el destino de toda la clase obrera se jugaba en ese conflicto. La asistencia de las organizaciones de trabajadores de todo el planeta no se hizo esperar. Con gran sacrificio llegaron a España por diversos medios donaciones en ropa, dinero y alimentos. Y lo más importante: cuarenta mil voluntarios que fueron a dar su vida combatiendo contra el fascismo en las denominadas Brigadas Internacionales. Este hecho de coraje y solidaridad de pueblo a pueblo quedó reflejado en centenares de poemas y canciones en homenaje a esos héroes anónimos que, en las brigadas, dejaron su vida por la causa revolucionaria. En cuanto a los Gobiernos de Inglaterra y Francia, las llamadas potencias «democráticas», se declararon neutrales en la disputa desde el Comité de no Intervención. Pero esa neutralidad se parecía mucho al apoyo tácito hacia el nazi-fascismo: mientras desde el citado comité se impelía a la Unión Soviética a morigerar su ayuda a la República, se hacía la vista gorda ante el desembozado apoyo de Italia y Alemania a los golpistas.

(La canción del martillo) Si tuviera un martillo Golpearía por la mañana Golpearía por la noche Por toda esta tierra Golpearía al peligro Un golpe de advertencia Un golpe por el amor entre mis hermanos y mis hermanas Por toda esta tierra Si tuviera un campana La haría sonar por la mañana La haría sonar por la noche Por toda esta tierra Una campanada al peligro Una campanada de advertencia Una campanada por el amor entre mis hermanos y mis hermanas Por toda esta tierra Si tuviera un canción La cantaría por la mañana La cantaría por la noche Por toda esta tierra Cantaría el peligro Cantaría una advertencia Cantaría el amor entre mis hermanos y mis hermanas Por toda esta tierra

Bien, pues tengo un martillo Y tengo una campana Y tengo una canción para cantarla Por toda esta tierra Es un martillo de justicia Es una campana de libertad Es una canción sobre el amor entre mis hermanos y mis hermanas Por toda esta tierra

La contienda, el heroísmo popular y los crímenes del franquismo Durante los dos primeros meses de la guerra se registraron alrededor de cincuenta mil muertos. Por sí solo, este dato resume lo encarnizado de la batalla. Múltiples enfrentamientos frontales; cargas de infantería repelidas con armas precarias o con herramientas de labranza; bombardeos sobre poblaciones civiles; combates cuerpo a cuerpo, casa por casa; ejecuciones a granel. En todo este sangriento panorama el pueblo llevó la peor parte. La aviación fascista se caracterizó por su ensañamiento con la población civil durante este conflicto. Estos hechos de bestialidad de la derecha estaban meticulosamente concebidos: se orientaban a minar la moral del pueblo para debilitar su resistencia. Las crónicas de la guerra testimonian que, en noviembre de 1936, Madrid recibía un promedio de dos mil obuses por hora. La barbarie reaccionaria quedará también inmortalizada en el fusilamiento de Federico García Lorca, tantas veces cantada por los poetas del mundo, consternados ante su asesinato. Se añade a este hecho otro que es un buen exponente de la moral del bando «nacionalista»: el 17 de abril de 1937, la ciudad de Guernica es arrasada por bombas incendiarias que provienen del aire. La Legión Cóndor alemana experimentaba sus métodos de exterminio, que pronto pondría en práctica y a mayor escala sobre países europeos vecinos. El resultado: más de dos mil setecientos civiles muertos o mutilados por la aviación nazi. La crueldad en la guerra fue una constante de la que el pueblo no quedó al margen. En más de una ocasión, el ejército popular que reemplazó a las milicias debió disuadir a civiles para evitar los fieros linchamientos que se producían contra los enemigos, seculares explotadores y opresores de toda laya. Incluso en casos tan extremos como el de esta guerra, la diferencia en el ejercicio de la violencia debía ser marcado. La violencia revolucionaria estaba regida por otros códigos morales que excluían la tortura y la violación, prácticas sistemáticas en el bando nacionalista. Además, estaba orientada por intereses diametralmente opuestos a los de los fascistas. Es erróneo y falaz igualar el uso de una violencia que busca la liberación y la independencia de un pueblo con otra que desea aterrorizar, humillar y subyugar al prójimo. Si bien el pueblo padeció las bombas y contribuyó con la mayor parte del casi medio millón de muertos en esa guerra, también dejó escritas páginas de heroísmo. Sucesos que pronto entraron en la épica popular, esa que tanto molesta a ciertos poetas refinados, se sucedieron con regular presencia durante el combate: la toma del Cuartel de la Montaña, que atestado de militares sediciosos y falangistas fue conquistado por el pueblo mal armado pero decidido; la incansable defensa de Madrid, ciudad que Franco había presumido ocupar en pocos días y a la que le llevó casi tres años entrar; el cruce del río Ebro, acción con la que se puso en jaque transitoriamente a posiciones de los facciosos basándose en la estrategia y la osadía. En España el pueblo peleó decididamente, padeció limitaciones técnicas ante la monstruosa maquinaria bélica del nazismo y del fascismo, y en esa desigual pelea debió enfrentarse además a dolorosas divisiones en su seno; finalmente sufrió una dura derrota militar. Soportó la inclemencia de la dictadura triunfante, con sus cárceles y sus pelotones de fusilamiento; sus persecuciones y destierros. Pero antes dejó escrita una página heroica que los poetas cantaron.  Escritores y poetas bajo los bombardeos

Julio de 1937; fue este un año de pelea en condiciones desventajosas para el pueblo, pero repleto de gestas memorables. Un pueblo en guerra que pelea en el frente y también en la retaguardia, donde soporta las privaciones y los bombardeos. En medio de ese panorama, en Madrid se pueden encontrar diecinueve salas de teatro y nueve cines funcionando; algo similar ocurre en Barcelona, donde las salas de cine que mantienen su actividad son cerca de cincuenta. En estas se pueden ver películas de guerra del cine soviético, pero también comedias de los Hermanos Marx. También allí circulan periódicos y revistas, muchos de ellos editados ahora por los obreros sin patronos, como también se leen publicaciones en el frente de batalla. Esas publicaciones de la época en el bando popular se cuentan en más de quinientas, y a las de los partidos y sindicatos de cada región se añadían las de las brigadas, que solían tener una propia. Fue en ese mismo año cuando, tal como estaba proyectado desde antes de la guerra, se realizó en España el 11no. Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Desde principios hasta mediados de julio, decenas de intelectuales de todo el mundo se reunieron en Barcelona, Madrid y Valencia, pese a los bombardeos fascistas. Allí se realizaron ponencias sobre el papel del arte y de los intelectuales que aun hoy son en extremo revolucionarias. Algunos de los que asistieron y presentaron trabajos fueron los franceses Julien Benda, André Malraux, Tristan Tzara y Louis Aragon; los alemanes Bertolt Brecht y Theodor Balk; el inglés Stephen Spender; los soviéticos Ilya Ehrenburg y Alexis Tolstoi; el estadounidense Langston Hughes; el mexicano José Mancisidor; los cubanos Nicolás Guillén y Juan Marinello; el peruano César Vallejo; el chileno Pablo Neruda; el argentino Raúl González Muñón, y los locales María Teresa León y Antonio Machado. Así cobraba fuerza el apoyo de los intelectuales hacia España, y hacia la representación local de su sector: la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

Al mencionado desarrollo, que como veremos más adelante incluyó en gran medida la poesía, podemos sumar la caracterización del fascismo como enemigo del arte y la cultura. Esta respuesta ante el avance embrutecedor del nazismo y el fascismo ya se atisbaba desde momentos previos en el movimiento de intelectuales. Así lo definían los escritores:

[…] esta lucha pone en juego la cultura, y con ella la libertad, la independencia, la dignidad humana, condiciones de toda creación. […] Ayudar a los españoles contra el fascismo es querer el éxito de este pueblo […] y es querer además que con esta victoria sean salvados el destino humano de la cultura, la libertad y la independencia de todos los hombres y de todos los pueblos. [Citado en L. M. Schneider: Inteligencia y Guerra Civil Española.] Esto declaraban en octubre de 1936, entre otros, José Bergamín y Rafael Alberti como miembros del Secretariado de la entonces Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. La quema de libros, los campos de concentración y la persecución a intelectuales, prácticas luego repetidas por las dictaduras proyanquis en toda América, hacían enormes méritos para que se considerase a los nazis y fascistas como enemigos del arte y la cultura. De manera análoga, los republicanos tenían el deber de defenderla.

se cuentan en cerca de veinte mil los poemas impresos durante la contienda desde el bando popular. Muchas veces se publicaban en periódicos locales, en revistas o en simples hojas volantes. Otras, formaban parte de antologías A finales de septiembre de 2005, y durante tres días, se celebró en Ourense el tercer Congreso Internacional de la Orden del Cister. A lo largo del mismo se reconocieron los indudables méritos de esta Orden en la cultura occidental a lo largo de los siglos y se glosó la figura del obispo ourensano Cerviño que posibilitó el regreso de los frailes cistercienses al bello Monasterio de Oseira (el conocido como el Escorial gallego).

Se olvidaron en este Congreso, curiosa y vilmente, de incluir la más mínima alusión o referencia a quienes y de que manera habían acondicionado el Monasterio para que en el se acogieran los frailes, y para que había después servido tal Monasterio: uno más entre los muchos lugares en Ourense de reclusión de republicanos, en el que estos fueron confinados y obligados a purgar el “delito” de su lealtad democrática y republicana realizando trabajos esclavos para el ignominioso régimen nacionalcatólico surgido de la Cruzada.

……Y una vez más creímos necesario, con el recordatorio en la prensa que sigue, refrescar la memoria de los desmemoriados…..

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LA MEMORIA (SELECTIVA) DEL CISTER

(Cartas al Director – La Región)

Acaba de celebrarse en nuestra ciudad el Tercer Congreso del Cister, en el que se ha tributado merecido reconocimiento a los frailes blancos y a su histórica fidelidad de 75 años a Ourense, y no menos merecido homenaje al obispo Florencio Cerviño, quien, en el primer tercio del pasado siglo propició la vuelta de los monjes a Oseira y fue por ello “raíz de la restauración de este bello monasterio”.

A propósito de tal restauración, echamos en falta, con ocasión de un Congreso como este, tan extensamente documentado y de tan “alto rigor científico”, alguna alusión, mínima siquiera, al modo y finalidad en que la misma se llevó, en parte, a cabo: según acreditan las investigaciones de reconocidos historiadores como Domingo Rodríguez Teijeiro, Xosé Manuel Suárez Martínez, o Xerardo Dasairas Valsa, hechas públicas en el Congreso da Memoria de Narón de diciembre de 2003 y recogidas recientemente en sus Actas, ya desde el verano de 1936 algunos reclusos (presos políticos republicanos) de la Prisión Provincial contribuyeron a su reconstrucción y posterior transformación para su empleo como Prisión Habilitada, en la que llegaron a penar, por haber pensado o pensar diferente, hasta doscientos infelices a lo largo de 1937.

No esperamos, ciertamente, de la Iglesia Católica Española un gesto, aquí tan adecuado, necesario y justo como allí, como el que desde la Agencia EFE nos informan haberse producido en Alemania el pasado 1 de septiembre, de haber sido indemnizadas por la Conferencia Episcopal Alemana, con la simbólica cantidad de 2,556 euros cada una y en un “gesto de disculpa y reconciliación”, 594 víctimas del nazismo obligadas durante el Tercer Reich a realizar trabajos forzados en 27 diócesis de aquel país. Tampoco creemos cercana la posibilidad de que, como recogía una de las conclusiones de aquel Congreso de Narón, “haga la Iglesia Católica Española un análisis autocrítico de su papel colaboracionista en la represión desarrollada por la dictadura franquista”, pero si nos hubiéramos permitido esperar de la caridad y del “carisma mariano de la Orden del Císter, cauce de encuentros fraternos y aportación a una cultura solidaria y de sosiego”, lo que en esta señalada oportunidad tampoco se ha producido: algún gesto de consuelo a las víctimas, y de pesar porque una situación tan injusta y causante para tantos de tan inmerecido sufrimiento se diera entonces en su seno y en tan cristiano lugar.

Atentamente.

Ourense, 27 de septiembre de 2005.

José Cabañas González

Galicia contó con 14 campos de concentración repartidos por toda su costa, excepto el de San Clodio (Leiro) en la provincia de Ourense, del que apenas hay documentación salvo un acta y una orden de retirada de los militares que lo custodiaban, previa a su cierre en 1939, comentó.

Una parte de los presos integraba los batallones de trabajo que se destinaron al campo de trabajo de O Cumial, a la reconstrucción del monasterio de Oseira, la construcción de las primeras viviendas sociales de la ciudad en el barrio de O Polvorín, la limpieza del “campo de la feria” después del mercado de ganado y a obras en la catedral, indicó.

La documentación estudiada por Rodríguez Teijeiro incluye toda la legislación de la época entre la que se encuentra el inicio de los talleres penitenciarios y la asignación de un sueldo a los presos de 2 pesetas diarias, de las que 1,50 pesetas se embargaban para pagar su manutención.

El estudio indica que hubo además prisiones de mujeres en Tui (Pontevedra), Betanzos (A Coruña) y Bande (Ourense), que se abrieron tras la masificación de reclusos registrada en los primeros meses de la Guerra Civil.

Eso también conllevó que el monasterio de Celanova se convirtiera en centro de reclusión de las mujeres, pero de forma provisional, ya que cerró como tal a mediados de 1938.

La cárcel de Bande, instalada en la planta baja del actual Ayuntamiento, abrió en 1937 y registró el ingreso de 180 mujeres en los diez primeros meses de funcionamiento.

Las reclusas vivían con sus hijos, tal como muestran los libros de cocina y las listas de “cartillas de socorro”, que eran los libros de cuentas que enviaban las prisiones al organismo central para cobrar los gastos.

Guerra Incivica

Guernica la Martir

La actuación revolucionaria de los judíos en España es mostrada por el estudioso hebreo Arno Lustiger, autor del libro ¡Shalom Libertad! Judíos en la Guerra Civil Española, editado por Flor del Viento en 2001. Declara que miles de judíos en la guerra española lucharon participando voluntariamente en las Brigadas Internacionales contra Franco. “Para Lustiger `era una vergüenza que no se hablara de los judíos que combatieron a favor de la República´ (…) La mayoría de los judíos que se enrolaron en las Brigadas Internacionales eran militantes comunistas o socialistas (…) Los judíos llegaron a formar un batallón propio, el Palafox, con su bandera y editaron un boletín en hebreo. El Correo Gallego, 16-XII.2001.
ORIGEN DEL COMUNISMO
Nazismo
Nazis que no lo eran
Antihitlerianos alemanes

64 años después
Fascismo en Italia

Fascismo italiano

El período comprendido entre enero de 1925 y las eleccione plebiscitarias de 1929 constituye la primera etapa del totalitarismo fascismo. El 3 de enero de 1925 se porclamó oficialmente el Estado Fascista. Para velar su cumplimiento se creó una policía política, la OVRA, y un tribunal de excepción. La base fundamental de la idelogía fascista pasó a ser la subordinación de cualquier libertad, razón o derecho individual a la primacía del Estado que, a su vez, estaba personificado en su guía o caudillo. Esto hizo que Mussolini fuera acaparando paulativamente todo el poder y los órganos del partido se fueron indentificando con los del Estado.
La política económica fue abandonando el inicial liberalismo económico para hacerse cada vez más intervencionista. Uno de los objetivos fue la consecución de la autarquía. Las relaciones con la Iglesia mejoraron considerablemente sobre todo tras la firma de los Pactos de Letran en 1929, por los que la Iglesia reconocía definitivamente el Estado italiano y Mussolini daba el beneplácito para la fundación del Stato Citta dil Vaticano. Entre los intelectuales la implantación del régimen fascistas contó con simpatías. Los ciudadanos italianos aceptaron el régimen de Mussolini con unas actitudes que fueron desde la pasividad hasta el entusiasmo; la pérdida de libertad y la arbitraria represión fueron menos importantes que el creciente bienestar económico, la quietud pública y el exacerbado nacionalismo de una política exteriro henchida de orgullo.
Los años treinta supusieron la definitiva fascistización de Italia pero, al mismo tiempo, la pérdida de una capacidad de dirección de la ultraderecha internacional en favor del nazismo aleman, al que se acabó siguiendo de unmod servil. Con más ardor y entusiasmo que preparación, Italia se vio arrastrada por el fascismo a la entrada en al II Guerra Mundial. Los sucesivos fracasos militares en Yugoslavia, Grecia y norte de Africa pusieron en jaque a un régimen que fue herido de muerte con la invasión de Sicilia. El Gran Consejo destituyó a Mussolini el 23 de julio de 1943. Ya con soldado aliados en la península, en septiembre de ese año tropas alemanas liberaron a Mussolini y el 1 de diciembre fue proclamada la República Social Itliana. El régimen de losSeiscientos días de Saló fue sustentado por le ejército alemán y desencadenó una guerra civil italiana. Tras capitular, Mussolini trató de huir, pero fue capturaro y juzgado sumariamente: ejecutado el 28 de abril de 1945.

Expulsado del PP

De Melpómene
Mi Oración
Dios y Señor: Es menester que hablemos
bien a bien, mal a mal, y cara a cara.
Fuerza es que en lo mas hondo nos miremos.
Empieza tú, yo soy como agua clara.
Yo soy como agua clara. Ya lo viste.
Río que pasa soñoliento y manso.
Pero tú, mi Señor, y esto es lo triste,
eres la oscuridad bajo el remanso.
Eres la negación; fuente escondida;
verdad distinta a la verdad humana.
Si eres la muerte, eres también la vida:
Ir al sepulcro es renacer mañana…
Yo no sé dónde flotas. En la altura
diz, que tú moras en perpetuo goce.
¡Tal vez!… Pero esta cosa es bien segura:
que aquí no estás. Que el sol no te conoce.
Mi voz, que de terror se desmenuza,
se ha de afianzar en varonil reproche.
Por una sóla vez, seré lechuza.
Te buscaré en las sombras de la noche.
Ya lo soy… Y, profética, agorera,
toda mi alma en las sombras te reclama,
alzando su oración como si fuera
un águila caudal que alza una llama.
Siento en el corazón un regocijo
y un dolor… Tengo la intuición de hallarte.
Si eres bueno, mi Dios, seré tu hijo.
Si no eres bueno, ¿para qué buscarte?
Suelo pensar que tú eres un torrente
que por recios peñazcos se desata.
Y te acuerdo esta ciencia omnipotente:
¡la ciencia de barrer lo que se mata!.
¡Oh, Dios! No extrañes que en estrofa grave
igualándome a ti, yo te reproche.
Es que a veces, mi Dios, suelo Ser ave,
y no me importa atravesar la noche.
Tengo el mal de ser cóndor atrevido…
Pero valen muy poco mis hazañas…
Todo es que en el cenit colgué mi nido,
por ser pobre colgarlo en las montañas.
Suelo también gozar de la secreta
dicha de ser más hondo que un abismo.
Y entonces doy mi canto de poeta,
en un trágico asombro de mí mismo.
¿Ríes? ¡Bien hecho de reir!, ¿Qué enano
es éste que levanta la cabeza?
Tu humillas todo poderío humano…
¡Grandeza de papel es mi grandeza!
¿Mas no lo ves? ¿No ves que también río?
¿Qué Dios es ése, me pregunto ahora,
tan grave, tan eterno, tan sombrío,
que así medra en la noche ocultadora?
Dios que lo puede todo, y que a fe mía,
nada puede en verdad que otro no pueda.
Que lo que ansío yo, también ansía:
¡romper el matorral donde se enreda!
Dios, prisionero como yo, no sales
de la prisión. Te pierde tu flaqueza.
Dios, prisionero como yo, ¿qué vales?…
¡Grandeza de papel es tu grandeza!
¡Dale vida a la muerte incomprensible!
¡Y transforma el dolor en carcajada!
¡Y convierte en posible lo imposible!
¡Eso es ser Dios!. ¡Si no, tú no eres nada!
Dirás, acaso, que tu ley te es cara;
y a cumplirla debiste dedicarte:
De esa suerte, el pretexto no te ampara.
¡Hecha la ley, debiste suicidarte!
¡Triste es de ser Creador, tornarse espía!
Si tu ley no razona, ve, ni muda,
negro y pútrido fango, se diría,
que con su miasma eterno te saluda.
¡Tu mundo es colosal! Prodigio osado,
que todo otro prodigio vuelve estrecho.
Mas ¿qué te vale, ¡oh Dios! haberlo creado?,
cuando te grita el hombre: ¡Está mal hecho!
Para que seas Dios, esto te pido:
algunas flores por la senda triste…
Un poco de bondad para el caído…
Que ames al hombre, si en verdad lo hiciste.
Trocar en risa la inquietud del llanto
no debe serte inaccesible cima:
Yo sé trocar la estrofa de mi canto
con un mísero cambio de la rima.
Señor: Si existes, para bien profundo,
todo lo invoco yo, todo lo inmolo:
Corrige los errores de tu mundo,
o pensaré que el mundo se hizo solo.
Muéstrate a mí. Dime, por fin, tu verbo…
Haz que en mi corazón la aurora irradie…
Confiesa lo más vil, lo más perverso,
lo más procaz… No he de contarlo a nadie.
Muéstrate a mí, Señor, Yo sé de un loco
que ha dicho: -“el que es Creador debe ser fuerte,
inexorable”- Y bien, tu  has creado un poco…
un mundo… y una vida… y una muerte…
y un gran dolor universal… Y has hecho
cosas crueles… y cosas que pudiste
no hacer… Pues bien, Señor, aquí en mi pecho,
yo te traigo el perdón por lo que hiciste.
Pero cuenta… Es preciso que lo cuentes…
Yo sé que hay sangre oscura entre tus rastros…
¿Y qué importa? Si ahora te arrepientes,
con luz más buena brillarán los astros…
Rompe la hirsuta selva que te encierra.
¡Mandemos todos, desde ahora, abuelo!
Ya venció la República en la tierra…
¡Proclama la República en el cielo!
Siento en el corazón un regocijo
profundo… Tengo la intuición de hallarte.
Si eres bueno, yo vengo a ser tu hijo…
Si eres malo, yo vengo a perdonarte…

¿Y si no existe?…
-Cierto… Alguien lo dijo,
ya no sé ni en que tiempo, ni en qué parte.



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About hilde2008

Pintora Autodidacta Siempre he experimentado la vida como una sucesión de etapas existencialistas no exentas de sus inherentes crisis, y me ha dado curiosidad indagar en todos los ámbitos de la experiencia humana para comprenderme mas a mi misma y a los demás. Cualquier experiencia negativa me llevó a esta búsqueda aunque siempre supe que dichas experiencias las estaba creando yo, la mayoria de las veces, porque " el lado oscuro " era demasiado enigmático y deseaba investigarlo, el inconsciente rige a su manera. Por otro lado..: No soy una Maestra señor Maestro... No soy un ser hiperevolucionado, esas cosas tienen el riesgo de que uno acabe sufriendo por poseer un ego inflaccionado. Sigo mi ruta intentando no desconectarme demasiado y este era y ha sido siempre mi propósito desde que recuerdo...Lo que hoy defenderia y lo que hoy rechazaria es lo mismo que cuando tenía 15 años pero entonces la oposición a cualquier manifestación crítica e innata contra la inercia establecida del absurdo no tenía voz ni nombre en plena transición, y menos en una mujer..mucho menos en una niña. Lo siento por los Sacerdotes de la Panacea Eterna, siempre he caminado en solitario y si alguien me acompaña lo doy por bien venido pero es dificil que vaya a gustarle a todo el mundo y ni lo pretendo..Si alguien se siente molesto ..." al que le pica es que ajos mastica "...Mejor que haga como Aznar : ignorar al menos aparentemente.. Me inspira todo el mundo y todos somos copartícipes de todo. En este blog hay mayoritariamente enlaces que me he atrevido a publicar, si alguien se siente molesto no tiene mas que decirlo y lo borraré. Dichos enlaces y referencias de y a los mismos no implican que yo " comulgue " al 100% con todo lo que se expone, algunos plenamente y otros son simples noticias que me parecen de interés. A veces creo mas en los silencios que en las palabras así, quien me conoce, sabe lo subliminal que se puede esconder de mi propia " persona "( persona viene del griego y..) tras todo ello. No estoy afiliada a ningún partido político ni me identifico totalmente con alguno en concreto, no pertenezco a ninguna secta minoritaria ni mayoritaria como las múltiples iglesias porque Iglesia somos todos como hacienda somos todos aunque tal vez no equitativamente... Por ello gracias a todos los que de una forma u otra hacen posible la libre expresión.
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