Carlos Nuñez & The Chieftains Muiñeira de Chantada

Este polvo fué antaño un hombre
Este polvo fué antaño un hombre,
Suave, simple, justo y resuelto, bajo cuya prudente mano,
Frente al crimen más abominable conocido en la historia
de todos los países y de todas las edades,
Se salvó la unión de estos Estados.
Epigrama de Juan Martínez Villergas (1816-1894) que en la versión original dice así:
Varias personas cenaban
con afán desordenado,
y a una tajada miraban
que, habiendo sola quedado,
por cortedad respetaban.
Uno la luz apagó
para atraparla con modos;
su mano al plato llevó,
y halló… las manos de todos,
pero la tajada, no.
Quiero olvidar.
Quiero olvidar a este hombre que murió
porque no opinaba como los míos.
Quiero callar el suspiro sombrío
de estas amapolas negras
que crecieron sobre los cuerpos vencidos,
estos cuerpos que yacen en el sepulcro del rencor,
y que mueren cada día un poco más
porque la misericordia tiene amnesia.
Quiero olvidar estos seres desencarnados,
estos ojos que veían la muerte,
estos labios que presentían la tortura,
estas manos que se agarraban aux barbelés
de los campos de la ignominia.
Quiero olvidar a esta mujer que tuvo la culpa
da amar al que no ganó la paz,
a este mujer que arrastra su alma atormentada
por un campo segado de amor y de cordura.
Quiero olvidar a esta mujer sin luz
que mora en la agonía de los días que fenecen.
Quiero olvidar a estos huérfanos del exilio
que vagan por el mundo sin saber a que tierra pertenecen
porque un día maté a un hermano
que no opinaba como los míos.
Harmonie Botella Chaves
Á ti, vieja causa
¡A ti; vieja causa!
Tú, buena causa, incomparable, ferviente,
Tú, dulce idea, austera, implacable,
Inmortal, á lo largo de las edades, de las razas, de las re-
giones,
Después de una guerra extraña y cruel, una gran guerra
hecha por ti.
(Creo que todas las guerras de los tiempos pasados y todas
las guerras futuras serán declaradas y hechas por ti.)
Estos cantos son para ti, para tu eterno avance.
(Una guerra declarada, ¡oh soldados! no sólo por ella misma,
sino por muchas, muchísimas cosas disimuladas detrás de
ella,
La silenciosa espera, y que ahora van á manifestarse en
este libro.
¡Oh, tú, orbe hecho de innumerables orbes!
¡Tú, principio fervoroso! ¡tú, germen latente, preciosamen-
te oculto! ¡tú, centro!
Alrededor de tu idea la guerra gira
Con todo su violento y furioso juego de causas.
(Con vastas consecuencias que surgirán dentro de tres mil
años.)
Estos versos son para tu gloria,
Pues mi libro y la guerra son lo mismo.
Yo y mis poemas nos hemos amalgamado en ti, en tu es-
píritu,
Y lo propio que la lucha gira alrededor de tí….
Tal como una rueda sobre su eje, este libro, inconsciente
de sí,
Gira alrededor de tu idea.
WAT WHITMAN
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